Virgenes Suicidas

Vivir por siempre en una caja de cristal o en un estante como una pieza de porcelana fina, sin poder entender que es lo que realmente sucede frente nuestro. Todos podemos ser potenciales vírgenes, tratando de mantenernos limpios, puros; la virginidad de la que hablo va mas allá del himen, o de la pérdida de la castidad, es, seguramente, algo mucho peor, es la pérdida de la inocencia.
¿Quién no quiso terminar con su vida en el instante mismo en el que se dio cuenta de cuán preso se está en esta vida? ¿cuántas aberraciones hay que día a día encuentran una coartada o un abogado que las defienda?
Si bien también puede que todos seamos potenciales suicidas, ¿qué es lo que evito que nos suicidaramos cuando fuimos desvirgados por la sociedad? ¿Será que nuestra vida terminó en el momento en que decidimos aceptar la verdad propia como una interacción con las verdades ajenas? ¿Cuán capaces somos de responsabilizarnos por nuestras propias acciones, teniendo, la mayor parte del tiempo, en cuenta que somos únicos pero no irremplazables?
Somos parte de un mundo que cambia, que fluye, en el que cambiar a través del entorno nos convierte en animales sociales, caníbales dispuestos a sucumbir ante los encantos de las corporaciones; si cambiamos, damos a entender que queremos ser parte en esto, que estamos dispuestos a desvirgar a la nueva generación a la cual, sin perder el tiempo, vamos alimentando desde el cordón umbilical.
Vivir es prácticamente un suicidio. Estamos programados al amanecer, al atardecer y al anochecer, a soñar y despertar; según algunos los sueños son formas involuntarias de representar formas, sonidos y pensamientos mientras dormimos, mientras que para otros son metas que a la larga terminan siendo frustraciones.
Todos intentamos desesperadamente mantenernos en pie, queremos ser vistos, felicitados, necesitamos tener fe en algo, sin siquiera estar seguros si nuestras creencias tienen fundamentos.
¿Cuánto tiempo seremos capaces de sobrevivir sabiéndonos jugadores de un juego en el que hay que rivalizar con mas de setenta mil millones de competidores? ¿Qué vamos a hacer desde acá? ¿Qué acaso no seria mejor morir que vivir en una caja de sinsabores? ¿Estamos vivos... o morimos cuando empezamos a entender?
Creo que, a fin de cuentas, yo ya soy un virgen suicida, solo que estoy buscando el momento y el lugar indicado...

